¿Concentración? ¿Nivel de activación…? ¡AHORA CAIGO!

¿Recuerdas esos exámenes en los que te quedaste en blanco? ¿Esas partidas al party en las que perdiste por fijarte demasiado en el reloj de arena? ¿Esa entrevista en la que tus respuestas se quedaron en la punta de tu lengua?

¿Por qué a veces no podemos acceder a información que tenemos de sobra almacenada en nuestra memoria en los momentos más inoportunos? No se trata de una casualidad. Las situaciones que nos obligan a procesar mucha información en muy poco tiempo, suelen ser desencadenantes de ansiedad, lo que puede afectar a nuestro nivel de concentración.

Un ejemplo muy ilustrativo de este fenómeno son los programas-concurso de televisión, tipo “Ahora Caigo”. En este programa, los concursantes tienen que dar respuestas a preguntas relativamente sencillas, en un período de tiempo de medio minuto durante el cual se les facilita el número de caracteres de la respuesta además de algunas de las letras que la componen. La penalización característica del programa ante los errores de los concursantes es dejar caer a los mismos a través de una trampilla (estímulo que puede generar ansiedad por lo desconocido de la experiencia y/o por la incertidumbre del momento preciso ejecución de la misma).

De esta forma, podemos ser testigos de cómicos momentos en los que el concursante no da con la respuesta adecuada y se va poniendo cada vez más nervioso según el crono se acerca a cero. Se dan fenómenos curiosos, como intentar respuestas que claramente no corresponden con el número de letras, respuestas que no contienen algunas de las letras que aparecen en la pantalla, intentar la misma respuesta errónea insistentemente, o que el resto de concursantes conociera la respuesta y la dijera con el tiempo cumplido (de nuevo, no es casualidad).

La ansiedad puede jugarnos malas pasadas, pero la buena noticia es que existen técnicas destinadas al control de la ansiedad. Las más conocidas son las técnicas de relajación.

–          Relajación progresiva de Jacobson: Esta técnica consiste en provocar la relajación a partir de la percepción de contraste entre la tensión y distensión de los distintos grupos musculares para poder aprender a identificar estados de tensión involuntarios y tornarlos en estados de relajación. Se trata de relajar los músculos para relajar la mente, dada su mutua interconexión a través del sistema nervioso.

 

–          Relajación autógena de Stchulz: Consistente en conseguir un estado de relajación induciendo percepciones asociadas a ese estado, sobre todo de calor o pesadez (Me pesan los párpados, las piernas, siento calor en mi estomago, mis brazos, etc).

 

–          Respiración: Llevando a cabo una respiración controlada, podemos ser capaces también de relajarnos, sintiendo como el aire entra y abandona nuestro cuerpo a través de las fases abdominal, torácica y clavicular.

 

–          Otras: Existen más técnicas de relajación que, dependiendo del usuario pueden ser más o menos adecuadas, como la hipnosis o la parada de pensamiento.

Cabe mencionar que, en este tipo de situaciones, tan perjudicial el estar demasiado activo como estar demasiado relajado. Se trata de llegar al llamado nivel óptimo de activación, que será distinto en cada persona. Existen técnicas de activación para evitar caer en un estado de excesiva relajación, de modo que, gracias a la psicología, en algunos casos podremos ahorrarnos un dinero en anfetaminas o relajantes…

Por otra parte, ¿perdemos la concentración porque nos ponemos nerviosos o nos ponemos nerviosos porque perdemos la concentración? Muchos concursantes de “Ahora Caigo” empiezan a ponerse nerviosos al mirar continuamente el reloj, y terminan estando más pendientes del tiempo que les queda que de la respuesta que deben recordar.

De esta forma, también existen técnicas para la optimización de la concentración, como el establecimiento de rutinas, consistente en encadenar una serie de pequeñas conductas que desembocan en la conducta final o la parada de pensamiento, que nos ayuda a detener los pensamientos intrusivos (como en ese caso sería el tiempo que nos queda para responder).

Dicho esto, hay que destacar que no basta con conocer estas técnicas para optimizar nuestros recursos mentales. El entrenamiento mental tiene que ser exhaustivo y constante, de la misma forma que lo es el entrenamiento físico, para que nuestros recursos cognitivos se desarrollen hasta su máximo potencial, como si de un músculo se tratara.

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Valores: La importancia de encontrar un por qué

Aún están recientes las secuelas del último derbi madrileño, en el que después de 14 temporadas, el Atlético de Madrid ha sido capaz de encontrar la fórmula para vencer a su némesis futbolística, el Real Madrid. La fórmula a priori no parecía sencilla, pero estaba escrita en los orígenes de su filosofía, de su cultura de club, de los valores que antaño hicieron grande al considerado por muchos tercer equipo de España.

Y es que el éxito de los de Simeone, está pasando por la fe que éste ha conseguido despertar en un grupo de profesionales, que en la mayoría de los casos, eran adolescentes o incluso estaban en pañales en los tiempos de gloria de la entidad. Esa fe, tiene que ver con el compromiso con una serie de valores, innegociables según su líder, para alcanzar sus objetivos, y que les está llevando de nuevo a ser una referencia en el panorama futbolístico actual, de imperialismo capitalista de los diferentes clubes más ricos, alejado de los tiempos en los que este deporte tenía más de esto que de negocio o espectáculo como ahora.

Parece ser, por las evidencias de actualidad, que no vale sólo con entrar en la lista de forges, o con invertir millonadas en futbolistas, para conseguir en último término, un EQUIPO capaz de desarrollar un estilo de juego efectivo que de alegrías a los aficionados, sino que es necesario ser fiel a unos principios, que identifiquen a éstos con la misión final de cualquier escuadra, competir.

Es por ello, que con independencia de las preferencias o gustos por determinados estilos, ya sea el famoso tiki taka, el contragolpe, el juego por banda de extremos o cualquiera que sea, lo que parece la ecuación idónea para dicha fórmula,  es la perfecta armonía entre los diferentes estamentos que componen un club. Es decir, Directiva, Afición, Cuerpo Técnico y por supuesto, Jugadores.

Y es ahí, donde radica el reciente éxito de éste Atlético de Madrid, donde si bien se ve azotado por la actual realidad del fútbol español, ha sido capaz de mantener un bloque unido en torno a una serie de convicciones, encontrado una estabilidad pérdida desde tiempos inmemoriales, en donde todas las piezas encajan y en donde todos reman en la misma dirección. En donde, al fin y al cabo, se baila al compás que marca Diego Pablo Simeone.

Las claves del éxito parecen sencillas ¿no? Sólo había que bucear en la idiosincrasia del Club, en lo que había sido siempre…y siendo tan sencillo, ¿por qué nadie lo entendió hasta entonces?

Como muestra de los mencionados valores, podemos destacar los siguientes, encontrados en el discurso de todos los diferentes estamentos del Club:

  • ESFUERZO: Es frecuente escuchar repetir una y otra vez a Simeone que “el esfuerzo no se negocia”. Han hecho de la cultura del trabajo su principal virtud, y de su semilla, hasta la fecha no paran de crecer los éxitos.
  • HUMILDAD: Parece un disco rayado el discurso del “Partido a Partido” que se ha instaurado entre todos los estamentos, incluidos aficionados. Y es que los últimos años han sido una continua repetición de expectativas incumplidas. Ya que normalmente, el que espera desespera. Es por ello que el Atlético ya no espera, ACTUA.
  • EQUIPO: No existen figuras insustituibles, no hay nadie más importante. Aquí todos curran para obtener el bien común. Lejos quedaron los tiempos de los divos, en los que todo giraba en torno a la estrella del equipo, en los que casi se rezaba porque no se lesionara la figura de turno, y en los que finalmente, se acababan marchando precisamente pensando en su propio bien.
  • FE: Por último, pero no por ello menos importante, Simeone como gran líder que es, ha sido capaz de devolver la autoestima a este grupo a través de la gestión de significados. Cada rueda de prensa es una obra maestra de mensajes deportivos positivos. No pone techo a sus chicos, y éstos le devuelven la confianza con trabajo y con autoconfianza.

Todo esto nos enseña la importancia de ser fiel a unos valores, de trabajarlos cada día, de sembrar para recoger. Y es que, “quién encuentra un por qué, es capaz de soportar cualquier cómo”.

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Fuga de cerebros

Con la marcha de Roberto Soldado, la opinión pública ha terminado por desencantarse, si no lo estaba ya, con La Liga Española. La falta de capital y las deudas de los clubes españoles, unida a la hegemonía deportiva y económica de Real Madrid y FC Barcelona, está propiciando que los jóvenes talentos españoles busquen ingresos y títulos en las otras grandes ligas. Jugadores Campeones del Mundo o Europa de la talla de Torres, Silva, Mata, Cazorla, De Gea, Navas, Negredo, Thiago y ahora Soldado han emigrado en busca del éxito a Alemania, Italia y, sobre todo, Inglaterra. Mientras tanto, los dos grandes clubes españoles tienden a querer nutrirse de las incorporaciones de grandes estrellas internacionales, como Neymar o Bale.

Este escenario puede ser decepcionante en muchos sentidos. Nuestros deportistas se tienen que ir, no cobran, no hay dinero, no podremos disfrutar de ellos en España, así siempre ganará el Madrid o el Barça, si el fútbol está así, qué puedes esperar de otros mercados…

Estas ideas son autodestructivas y solo pueden llevar a un efecto de retroalimentación. Si creemos que no hay nada que hacer, dejaremos de hacer cosas. Para salir de esta dinámica no tenemos más remedio que creer y crear. Creer en nuestras posibilidades nos ayudará a crear nuevas ideas, nuevos estilos de mercado, nuevas estrategias… No se trata de decir que solo por tener fe las montañas se vayan a mover, pero quien tenga fe, empujará la montaña, llamará a sus amigos para que le ayuden a empujar, recogerá firmas para que el ayuntamiento invierta en su loco proyecto y, así, moverá la montaña.

Por otro lado, también nos ayudará ver el vaso medio lleno. Afrontar las situaciones críticas con amargura puede tener efectos perniciosos para nuestra salud, disminuyendo nuestras defensas inmunológicas y provocando nauseas, palpitaciones y malestares. Una actitud positiva ante las crisis nos ayudará a estar en mejores condiciones físicas y mentales para salir de las mismas.

En este caso, la buena noticia es que gracias a estas ventas, los clubes poco a poco van saneando sus deudas, como sucede con el Atlético de Madrid, el Valencia o el Sevilla. Por otra parte la exportación de jugadores nacionales a grandes ligas está propiciando que dichos jugadores puedan ser las estrellas de sus equipos y así, consigan alcanzar su máximo potencial, como ha pasado con Silva o Mata, repercutiendo en la buena imagen del producto español y en los éxitos deportivos de la Selección Nacional.

Hace no muchos años, cuando la selección no pasaba de los cuartos de final de ningún torneo, recuerdo que una de las explicaciones que se daban era que todos los jugadores estaban jugando en España… ¿por qué esta insistente disposición al vaso medio vació?

También puede ser un buen momento para invertir, más que en fichajes, por un lado en la detección de talentos potenciales dentro de nuestras canteras (que seguro que los hay a montones) y por otro, en la formación deportiva y desarrollo de dichos talentos. Los equipos de fútbol se nutren, en última instancia de sus jugadores. Cuanto mejores sean los jugadores, más dinero entrará a través de merchandising, derechos televisivos, venta de entradas, títulos, o futuros traspasos y derechos de formación, etc.

La idea de que los futbolistas son los engranajes que mueven este mercado está muy asentada en los directivos de nuestros clubes. Sin embargo, quizás haya un poco de confusión en lo que respecta a cuáles son los mejores engranajes.

Quizá sea el momento ideal para interpretar esta crisis económica que golpea al conjunto de la sociedad no como tal, sino como una oportunidad para no buscar fuera lo que podemos desarrollar desde dentro.

¡Deseamos todos los éxitos posibles a nuestros futbolistas en el extranjero! ¡Os echaremos de menos!

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Sincronizando cuerpo y mente

Estos últimos días hemos estado disfrutando de los mundiales de natación que se celebran en Barcelona y, más en concreto, de las históricas siete medallas de siete posibles que el equipo español de sincronizada ha conseguido. Aprovechando esta circunstancia, queríamos celebrar el éxito del equipo haciendo un pequeño repaso de las habilidades psicológicas más destacables en este deporte.

La natación sincronizada requiere de una alta coordinación y precisión de movimientos en el tiempo, para lo cual se necesitan fundamentalmente dos cosas desde el punto de vista psicológico: concentración y nivel óptimo de activación.

Concentración: Un milisegundo de distracción puede costarnos todo el ejercicio, por lo que es muy importante mantener la concentración a tope en todo momento. No podemos permitirnos pensar “¿y si fallo?”, “¿lo estaré haciendo bien?”, “he fallado el último movimiento…” en este caso, como en muchos otros, la duda es error.

Por eso, tenemos que permanecer en todo momento en el aquí y en el ahora y, para ello, podemos ayudarnos con técnicas como las rutinas (para concentrarnos antes de empezar), que consisten en establecer una secuencia de pasos en la que cada paso nos lleva directamente al siguiente, para evitar los espacios en blanco donde nuestros pensamientos pueden divagar, o la parada de pensamiento (una vez hemos empezado), consistente en evitar la entrada de pensamientos intrusivos o estresantes.

Nivel óptimo de activación: Para una máxima precisión, necesitaremos un máximo control de nuestro cuerpo, y para conseguir un máximo control de nuestro cuerpo, debemos evitar que los nervios nos traicionen. Para ello, la psicología nos ofrece distintas técnicas de relajación, cada una basada en distintos supuestos teóricos (respiración, relajación progresiva de grupos musculares, etc.), que nos ayudarán a rebajar nuestro nivel de activación cuando este sea excesivamente alto.

Cabe recordar que tan malo es estar excesivamente activado como excesivamente relajado. Se trata de que el deportista encuentre su nivel óptimo de activación y llegue a él a través de las técnicas de relajación y de activación.

Además de la concentración y el nivel óptimo de activación, existen otras variables psicológicas muy relevantes en esta disciplina deportiva, como pueden ser la cohesión grupal o la motivación. En rutina libre por equipos, vimos como las españolas realizaban un gesto de corporalidad que, como apuntaba Gemma Mengual, respondía a un trabajo previo de motivación.

Aspectos técnicos aparte, la natación sincronizada se caracteriza por ser una disciplina artística y, como tal, en ella adquieren una importancia capital los aspectos expresivos.

El arte ha sido definido en muchas ocasiones como un vehículo para la expresión de emociones, y esto es valorado por los jueces en natación sincronizada. Para optimizar la expresión de emociones podemos llevar a cabo un entrenamiento en inteligencia emocional, que es la capacidad de utilizar nuestras emociones en nuestro beneficio.

Las emociones no son ni buenas ni malas… son útiles dependiendo de la situación en la que nos encontremos. A través del reconocimiento de nuestras propias emociones, podremos modificarlas y gestionarlas para sentirnos como más nos convenga en distintas situaciones. Se trata de frenar las emociones inútiles y promocionar las útiles para expresar lo que queramos en cada momento a través de nuestra expresión facial, corporalidad y gestos.

Nos gustaría terminar expresando nuestro orgullo por la gesta lograda por el equipo de natación sincronizada español y nuestro más sentido agradecimiento por los buenos momentos que nos han hecho pasar.

¡Enhorabuena, chicas!

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Jesús Navas: Del pánico al éxtasis

Podríamos decir que el sueño de cualquier niño deportista es poder jugar algún día con la selección nacional, para poder participar en un mundial, unas olimpiadas, etc… ¿o no? ¿Qué podría llevar a un joven deportista a rechazar una convocatoria con su selección?

Esta es la historia de Jesús Navas, un gran futbolista que a los 21 años fue convocado por el seleccionador nacional, Luis Aragonés, para disputar los partidos de clasificación para la Eurocopa de 2008, que a la postre acabaría ganado España. Navas dejó pasar la oportunidad por problemas de ansiedad.

Ya en la Sub-21 tuvo que abandonar la concentración por una crisis, y los psicólogos de su club, el Sevilla F.C., le recomendaron someterse a tratamiento antes de plantearse acudir a nuevas convocatorias internacionales.

Las competiciones de este tipo, de una exigencia deportiva máxima y muy lejos de los seres queridos y la ciudad, pueden ser motivo de estrés. El estrés nos ayuda a reaccionar ante los cambios y adaptarnos a los mismos, pero si no somos capaces de gestionarlo adecuadamente, puede llegar a incapacitarnos a la hora de llevar a cabo nuestras tareas.

La línea de trabajo para tratar esta ansiedad, desde el punto de vista de la psicología del deporte, va encaminada al tratamiento del nivel de activación. Dicho nivel no debe ser excesivamente alto (ni excesivamente bajo, se trata de que el deportista encuentre su propio nivel óptimo de activación) y para reducirlo, existen diferentes técnicas de relajación y respiración, además de la visualización.

La visualización consiste en vivenciar potenciales experiencias a través de la imaginación, como el lanzamiento de un tiro libre, el salto a la piscina, etc. Es una técnica muy complicada que requiere de un entrenamiento sistemático, y puede ayudarnos en el manejo de la ansiedad anticipando situaciones potencialmente estresantes, como puede ser el lanzamiento de un penalti, y a través de la mejora de la autoconfianza, la concentración, etc.

Por otra parte, llegados al caso de un trastorno de ansiedad, encontramos las técnicas más propias de la psicología clínica, consistentes, dependiendo del caso, en “enfrentar nuestros miedos” conviviendo con ellos, ya sea de forma directa, imaginada, progresiva… estas técnicas suelen incorporar también la relajación, imaginación, etc.

Fueran estos u otros los trabajos que se hicieran con Navas, desde luego le vinieron bien, porque el tren volvió a pasar en forma de convocatoria, esta vez de Vicente del Bosque, para los partidos previos al Mundial de Sudáfrica 2010. Desde entonces, el de Los Palacios ha ganado un Mundial y una Eurocopa y ha dado el paso de aventurarse a la Premier League como jugador del Manchester City, además de realizar acciones decisivas como el gol contra Croacia en la Eurocopa del 2012 que nos hizo primeros de grupo o el último penalti en la muerte súbita de ayer en la semifinal de la Copa Confederaciones contra Italia y ante un hueso como Gianluigi Buffon.

Tras lanzar este penalty, Navas confesó que estaba tranquilo y confiado y, desde fuera, no se le vio expresar ningún tipo de nervios, transmitiendo templanza y seguridad a través de su expresión facial y su postura, ejecutando un lanzamiento de alta precisión y potencia y metiéndonos en la final de la Copa Confederaciones del domingo ante Brasil, en Maracaná.

Terminamos reivindicando la importancia del trabajo psicológico en casos como el de Jesús Navas y expresando nuestra más sincera alegría por él y por lo mucho que, seguro, aportará a  la Selección.

Mucha suerte en la final, ¡Vamos, España!

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Pesadilla en los banquillos: Los 7 pecados capitales de un entrenador

La labor psicológica del entrenador en deportes de equipo es muy complicada. Gestionar un grupo de personas de manera que todos y cada uno de ellos den lo máximo y además estén contentos y se lleven bien parece misión imposible. A continuación, os escribimos 7 pecados capitales en los que debemos evitar caer si queremos llevar a cabo una buena gestión de grupo desde el banquillo.

  1. Obligatoriedad: Los deportistas están ahí porque les gusta su deporte, porque quieren jugar y porque se divierten, no porque tengan que ganar. Como entrenadores, debemos enfocar el cumplimiento de las tareas desde esta perspectiva, y no desde la de “lo hacen porque tienen que hacerlo”. La obligación genera presión, y lo que necesitamos es que se desarrolle motivación en los deportistas si queremos tener éxito como entrenadores (Cambiar los “Tengo que…” por los “Quiero…”, Presión por Motivación).
  2. Arrogancia: Para que nuestras instrucciones sean seguidas con la mayor de las exactitudes por nuestros deportistas, necesitamos que nos respeten como entrenadores, pero para que nos respeten, necesitamos respetarles nosotros ellos. Los deportistas son, ante todo, personas, y debemos tener en cuenta sus situaciones y características personales, sin creernos con más autoridad sobre ellos que la que nos otorga el puesto de técnicos.
  3. Individualismo: Los éxitos del entrenador son los éxitos del equipo. Por ello, el “yo” no puede ir nunca por delante del “nosotros”, y debemos anteponer el beneficio del equipo en detrimento de preferencias personales. Un entrenador no es nada sin sus deportistas.  Así mismo, el grupo ha de interiorizar este concepto también entre sus miembros para llevar la empresa a buen puerto.
  4. Indiferencia: No podemos pasar por alto las buenas acciones que realizan nuestros deportistas. Debemos reforzar todo lo que hagan y que queramos que repitan en el futuro (no solo los goles o los triples). Además, hemos de tener en cuenta que los refuerzos tienen que ser proporcionales con los logros, y que cada persona responderá a refuerzos distintos (unos a un aplauso, otros a unas buenas palabras, otros a un abrazo…).
  5. Atacar: Hay que intentar ser hábiles a la hora de transmitir feedback. Cuando vayamos a decir algo bueno del deportista, nos lo ganaremos si lo hacemos en público y aludiendo a la esencia del deportista (“eres bueno”). Sin embargo, si vamos a decir algo a mejorar y lo hacemos de esta forma, lo más probable es que nos ganemos un enemigo en el vestuario, por lo que es mejor, en estos casos, dar el feedback en privado y aludiendo a la conducta del deportista (“lo podrías haber hecho mejor”). En este último caso, debemos evitar los conceptos con connotaciones negativas (“mal”, “no”…) incluir feedback positivo en primer lugar terminar dando una nota positiva (“ánimo, lo puedes mejorar”…).
  6. Discordia: Es imprescindible que todo el equipo reme en la misma dirección para llegar al objetivo. Crear sub-grupos enfrentados dentro de un equipo prácticamente nos condena a malos resultados. Sin embargo, si trabajamos desde el primer día un buen clima de trabajo, esto nos llevará a conseguir nuestras metas de la forma más rápida y efectiva, ya que, como se suele decir, el todo es más que la suma de las partes.
  7. No confidencialidad: Para que haya una perfecta confianza y armonía entre los integrantes de un equipo, lo que pasa en el vestuario, debe quedarse en el vestuario.  Ir por ahí contando lo que este ha hecho mal, o que aquel se lleva mal con el otro, solo puede traernos malentendidos, desconfianza y rencor, lo que afectará a futuras charlas o instrucciones. De la misma forma, debemos aislar el vestuario de todos los ataques o habladurías que puedan proceder del exterior.

La intuición y la experiencia diaria pueden llevarnos a cometer ciertos errores en la gestión de grupos. En la psicología del deporte podemos encontrar pequeños trucos y claves, avalados por la investigación científica, para optimizar el respeto, la obediencia y el buen clima de nuestros deportistas.

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Jornada de transistores

Llega la última jornada de liga. Para muchos equipos, se trata de un pequeño trámite, puesto que matemáticamente  ya no se juegan nada. Así, hay partidos intrascendentes desde el punto de vista de la competición, como el Real Madrid-Osasuna o el Getafe-Granada.

Sin embargo, hay otros equipos que, prácticamente, se juegan la temporada, y todos sus partidos se jugarán a la misma hora para evitar que nadie especule con resultados anteriores, lo que mantendrá a todos los aficionados con los ojos en su partido y los oídos en sus transistores.

Esta propuesta, que lleva ya unos años funcionando, no solo es apasionante para el espectador, sino que también es de lo más lógica desde el punto de vista psicológico. El nivel de activación, la concentración, las emociones y la motivación son factores psicológicos muy importantes que pueden verse afectados por el resultado de los demás equipos. Por ejemplo, no es lo mismo desde el punto de vista emocional para un equipo enfrentarse a un partido con posibilidades de conseguir la permanencia que sabiéndose descendido.

Así, la última jornada de liga nos depara los siguientes puntos de atención:

Coruña: El partido que decidirá casi todo lo que queda por decidir enfrenta a Deportivo y Real Sociedad. El Depor depende de sí mismo para conseguir la permanencia y solo tiene que ganar en casa para jugar el año que viene en Primera División. El problema es que en frente estará el equipo revelación de la Liga, que hasta el pasado fin de semana estaba en puestos de Liga de Campeones y que va a hacer todo lo posible por volver a ellos. La Real ha desplegado esta última vuelta un juego espectacular y tiene que ganar para que al Valencia no le valga perder ni empatar. Jugándose tanto los dos y en condiciones tan igualadas, se espera un partido de máxima tensión y miedo a asumir riesgos.

Sevilla: El Valencia, después de conseguir meterse en puestos de Champions por primera vez en la temporada, tiene que ganar al Sevilla en su casa para asegurar el cuarto puesto. La derrota o el empate le dejaría a la expectativa de lo que sucediera en  Coruña, de modo que no pueden permitírselo. A estas alturas, el Sevilla no se juega nada, pero estarán altamente motivados por hacer un gran papel ante su afición para dejar un buen sabor de boca a una temporada en la que no han conseguido sus objetivos, por lo que el Valencia tendrá que dejarse la piel para estar en la previa de la Champions la próxima temporada.

Vigo, Zaragoza y Mallorca: Si gana el Celta al Espanyol y pincha el Depor en casa, se asegurará la permanencia. De esta forma, Zaragoza y Mallorca necesitan ganar y que no ganen los que tienen por encima. El factor psicológico es de vital importancia, y quienes lo trabajen tendrán una ventaja añadida para ser favoritos. Todos juegan en casa ante rivales para los que este partido no tiene trascendencia, por lo que no debería serles difícil ganar en la parcela de la motivación. Si saben gestionar su nivel de activación, es decir, si no se ponen demasiado nerviosos y si mantienen su concentración en sus partidos, y no en lo que hagan los demás, podrán conseguir un resultado favorable y esperar noticias de los otros campos.

Algo que nos preguntamos siempre es, ¿deberían los jugadores saber lo que sucede en los otros campos? El no saber puede favorecer la concentración en el propio partido, pero si el resultado de otro campo nos viene bien, puede ser un impulso para la motivación. Además, jugando en casa la propia afición se encargaría de darnos las buenas y las malas noticias, por lo que en esos casos ocultarlo no tendría sentido. Por ello, habría que hacer un análisis de cada caso para responder a la pregunta.

Para terminar, quisiéramos desear suerte a todos los equipos y esperar que, pase lo que pase, todos demuestren una deportividad, un compañerismo y un esfuerzo de primera.

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¡Desarrolla tu Rendimiento Emocional!

Hace ya unos años que se oye mucho hablar de inteligencia emocional como recurso para que las personas mejoren su calidad de vida. Desde los sectores más académicos se ha llegado a tachar de patraña por carecer de soporte científico. Sin embargo, la práctica de la psicología del deporte nos ha demostrado que la inteligencia emocional es una herramienta muy útil para el entrenamiento mental.

Las personas son capaces de sentir y expresar emociones gracias a la selección natural. El miedo, la tristeza o la alegría están presentes en nuestras vidas porque en algún momento de la historia de nuestra especie fueron necesarias para la supervivencia. Así, nuestros antepasados que no sentían miedo, seguramente fueron devorados por algún depredador o asaltados por alguna tribu rival, mientras que los que sí lo sentían sobrevivieron, se reprodujeron y transmitieron sus emociones a las siguientes generaciones hasta llegar a nosotros.

Sin embargo, el contexto de nuestra especie ha cambiado. La selección natural choca con la llamada selección cultural y, a día de hoy, las emociones pueden dispararse en los momentos más inoportunos, como un miedo desbocado antes de tirar un penalty decisivo, o una alegría desmedida en los últimos minutos de un partido con el resultado a favor…

Estos procesos emocionales pueden ser redirigidos intencionadamente por el mismo deportista, ejerciendo un uso inteligente de sus emociones. Esto es lo que se conoce como inteligencia emocional, característica personal compuesta por cuatro habilidades básicas.

La primera habilidad consistiría en la percepción de emociones en uno mismo y en los demás. Identificar nuestras emociones es el primer paso para poder cambiarlas o canalizarlas en nuestro favor, mientras que identificarlas en los demás nos da información útil sobre cómo actuar al respecto. Así, un portero que percibe que el lanzador de un penalti tiene miedo, tendrá una ventaja a la hora de parar el lanzamiento.

En segundo lugar tenemos la facilitación del pensamiento que nos conceden las emociones, es decir, el intervenir en nuestro pensamiento a través de las emociones. De esta forma, podemos ser conscientes de que, ante una sorpresa, nuestra toma de decisiones será más torpe, nuestra velocidad de reacción más lenta, etc.

La comprensión de las emociones sería la tercera habilidad. Consiste en saber qué situaciones pueden generar qué emociones y cómo estas evolucionan y se combinan entre sí creando nuevas emociones. Así, al marcar un triple sobre la bocina, podemos sentir euforia, una emoción compuesta por ira y alegría. Esta habilidad nos dará una ventaja a la hora de prever cuándo podemos sentir qué emociones, y prevenir los efectos negativos que estas nos pueden generar.

Por último, cuando somos capaces de identificarlas y comprenderlas, llegamos a la habilidad de regular nuestras  emociones. En baloncesto, en un tiro libre decisivo, podemos sentir un miedo que nos incapacite. En ese momento, podemos identificar la emoción (“estoy sintiendo miedo”), usarla para facilitar nuestro pensamiento (“con miedo puedo precipitarme, perder la concentración”…) y comprenderla (“es un momento importante del partido y tengo una gran responsabilidad, así que es normal sentir miedo”).

Podemos regular nuestras emociones desde la modificación de nuestras interpretaciones (“tengo demasiada responsabilidad” à “tengo una gran oportunidad”) o nuestras conductas (fallar y bajar los brazos àfallar y bajar corriendo a defender, seguir luchando…).

La inteligencia emocional es una habilidad importante para el entrenamiento mental en deporte, ya que nos permite utilizar las emociones, que las vamos a sentir sí o sí, en nuestro favor, pero también lo es para cualquier tarea relacionada con el rendimiento (música, estudios, etc.) o la vida en general, y requiere de un entrenamiento reglado y sistemático.

Unidad de Psicología y Coaching Aplicado al Deporte

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¡La fiesta del fútbol!

Esta noche se disputa la Final de la Copa del Rey (21.30, tve 1) en el Santiago Bernabéu entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid.

La upad analiza el derby copero desde la óptica de la psicología deportiva, aportada por un colchonero y un merengue.

Jaime Marcos (merengue)

En primer lugar, el Real Madrid tiene la ventaja de tener un equipo con, supuestamente, mejores jugadores desde el punto de vista técnico, ventaja que hay que saber administrar desde una perspectiva psicológica a través de la percepción de autoeficacia, (creerse bueno o malo en una tarea concreta, en este caso, fútbol).

La percepción de autoeficacia pone en marcha distintos mecanismos que nos suelen llevar a conseguir nuestros objetivos, de manera que, si los jugadores del  Madrid creen mucho en sus posibilidades de ganar, seguirán poniendo todo el esfuerzo necesario para, realmente, conseguirlo. Es importante que esta percepción de autoeficacia se mantenga a pesar de que el rival pueda marcar algún gol, esto es, que se perciban autoeficaces para remontar y, si pueden reducir la autoeficacia percibida del Atleti marcando goles pronto, tendrán más aún a su favor.

Siguiendo esta línea, hay que recordar que el Madrid cuenta con el alto nivel de activación que los jugadores del Atleti suelen mostrar ante ellos, lo que puede afectar a su concentración y a su físico, elevando el tono muscular. Si el Atleti sigue sin poder sobreponerse a la famosa “ansiedad” que le generan los derbys, le darán otra ventaja a su máximo rival.

Por otra parte, no hay que olvidar el factor campo favorable a los merengues que, si bien no mostrará apenas diferencias en número de aficionados, es verdad que hay procesos de familiaridad y territorialidad que pueden hacer sentir al Madrid más a gusto en su juego y al Atleti más incómodo.

Carlos Rey (colchonero)

A estas alturas de la película, resulta bastante obvio que el Atlético de Madrid, parece bloquearse ante el Real Madrid como así lo avalan los 13 años que llevan invictos. Como si de un roedor inmovilizado por el miedo se tratará, los colchoneros suelen conceder mayores facilidades y cometen más errores que de costumbre, en sus duelos contra los merengues.

Pero esta historia no tiene que ver con la competición doméstica, en la que en los últimos años, nadie ha sido capaz de hacerle sombra al binomio Madrid-Barcelona, donde hoy ven los madridistas a su mayor archienemigo. Lo de hoy es una FINAL con mayúsculas, para los atléticos (que deberán gestionar su motivación y ansiedad) y una final con minúsculas para un Madrid, en el que resuenan más las polémicas internas, que lo que supondría perder justo este partido ante el atlético.

El fútbol, al igual que la vida, es al fin y al cabo, una cuestión de . Y si ésta puede mover montañas, que no podría hacer con una pelotita. Si el Atlético es capaz de afrontar su miedo con la creencia en sus posibilidades, en su mayor hambre, sin mirar lo que tiene en frente, ni echando balones fuera como el hablar de presupuestos, arbitrajes, mala suerte, etc,. Sino simplemente, siendo responsables de que ganando cada pequeño lance del partido estarán más cerca de su objetivo.

Y todo esto pasa por que surja la figura de un líder. Un líder que genere nuevos significados para el grupo. Que les enseñé el camino. Que tenga FÉ en la empresa. Un líder fuera del campo (Simeone), pero sobre todo dentro. Porque cuando termina la charla, lo único que quedan son los 11 que están en el terreno de juego. Y es ahí, donde hace años que no surge un líder que haga CREER al equipo. Que empuje, que tire del carro y sobre todo…no tenga miedo.

Independientemente del resultado de esta noche, desde la UPAD deseamos que reine ante todo un ambiente cordial y deportivo entre los madrileños, y sean un ejemplo de cómo vivir la fiesta del fútbol español que es la Copa del Rey.

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¿Pelearse como niños?

Llevamos un tiempo censurando los comportamientos antideportivos y reclamando que la educación en valores tenga el lugar que se merece en el mundo del deporte. El pasado fin de semana en el que condenábamos los comportamientos racistas que se dieron contra Balotelli, nos dejó una noticia que nos llena de esperanza.

Ocurrió el sábado en un partido de miniprebenjamines en Las Palmas de Gran Canaria, tras un choque entre dos jugadores. La grada estaba “encendida” y el entrenador de uno de los equipos empezó a discutir acaloradamente con el árbitro, llegando a uno de esos momentos que tanto tememos quienes estamos preocupados por la transmisión de valores en deporte.

Afortunadamente, esta vez la noticia no acabaría en tragedia, y todo gracias a uno de los jugadores: Alejandro, un niño de cinco años, que intercedió entre árbitro y entrenador al grito de “¡paren, paren, paren!”, lo que provocó el aplauso de los espectadores. En un mundo en plena crisis de valores, este gesto es un ejemplo del que todos tenemos mucho que aprender.

Podríamos poner infinidad de frases a esta imagen pero, seguramente, la más socorrida sería “Basta de pelear, estamos jugando al fútbol”. Un modelo claro de cómo jugar, divertirse y disfrutar con los amigos son motivos que priman entre los niños frente a competir o ganar. Conociendo los motivos de los niños por practicar deporte, tenemos la responsabilidad de crear un entorno que favorezca el cumplimiento de los mismos, con el objetivo de que no dejen de disfrutar con su deporte y así, continúen practicándolo y beneficiándose de todo lo que este puede aportarles.

Los medios de comunicación no han tardado en hacerse eco de esta extraordinaria noticia y sumarse al aplauso que el público concedió a este niño, que pudo contar su historia en la radio. Es fundamental que estos ejemplos lleguen al gran público transmitiendo los mensajes de respeto, compañerismo y juego limpio, y que además la sociedad los aplauda y los refuerce, ya que esta será la única manera de que estas acciones empiecen a ganar protagonismo a la violencia y el desprecio que tan a menudo se viven en fútbol.

En la lucha contra la transmisión de valores negativos en deporte tenemos que aprovechar este tipo de acciones, e insistir en la importancia de la educación en valores en nuestras canteras y a nuestros deportistas en formación, para conseguir que comportamientos como el de Alejandro pasen de ser noticia a ser costumbre. Es un largo camino a recorrer, pero de momento, parece que podemos dejar de decir que los deportistas que pelean en plena competición se comportan “como niños”.

 

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