La presión del favorito

En el deporte de competición en general y en el basket en particular, nunca se está exento de presión, ni siquiera cuando eres miembro del equipo al que todos llaman “el favorito”. Las expectativas se disparan. Los ojos de todos se centran en confirmar una vez más que el equipo no tiene rival, lo cual sería lo normal. Pero… ¿qué pasaría si la actuación del equipo falla en algún aspecto? O peor aun… ¿y si el favorito pierde el partido?

Cuando un equipo tiene la situación de ser el favorito ganar es lo normal, pero la posibilidad de perder adquiere una dimensión catastrofista, y tan sólo rozar la posibilidad del fracaso la presión por evitarlo crece y crece, pudiendo hacer que el equipo entre en una dinámica en la que se juegue para “no perder” en vez de jugar “para ganar”. Cuando la situación crea una amenaza de fracaso, se crea un estrés que ha de ser manejado. Sin embargo si se juega “sin mucho que perder pero con mucho que ganar”, que es lo que seguro tienen en mente los miembros del equipo menos favorito, se juega sin tal presión, y con un excitante y motivante objetivo común: ser los elegidos capaces de destronar al favorito.

Pero no pensemos que jugar con presión es negativo necesariamente, ya que depende, en mi opinión, de dos factores. Por un lado y más importante depende de las características individuales de los miembros, hay jugadores que se manejan mejor en situaciones adversas, con una mayor activación y presión. Sin embargo otros se mueven como en casa jugando con una menor activación y sin presión. Por otro lado, depende de si el equipo está “entrenado” en situaciones adversas. No olvidemos que una de las lógicas del entrenamiento es crear las condiciones adecuadas para practicar lo que nos vayamos a encontrar en competición. Si el equipo favorito no está entrenado en situaciones adversas, tan sólo con rozarlas puede llevarles a una peligrosa dinámica negativa por estar inmersos en una situación no habitual: ¡vamos perdiendo!

¿Cómo manejar dichas situaciones? El peso de tal responsabilidad reside en todo el Staff, y en el Psicólogo del equipo. Me gustaría en éste artículo proponer dos acciones sencillas, una a llevar a cabo durante la nueva situación de peligro, y la otra para prevenirla. La primera consiste en aplacar la presión centrándose tanto individual como grupalmente en una acción cercana y sencilla, como puede ser jugar un sistema fácil, y posteriormente se realice una evaluación de la misma; la lógica de tal medida es centrar la atención en lo que se tiene que hacer, disminuyendo la amenaza externa y aumentando la sensación de control probablemente perdida o amenazada. Para prevenir la presión el equipo debería salir a la cancha con la cabeza en un objetivo común, que puede no ser ganar, para mantener la presión negativa a raya. En un “partido fácil” siempre se pueden encontrar nuevos retos que no desvíe a los integrantes del equipo hacia el mayor objetivo que puede tener el baloncesto de cantera: mejorar día a día.

Equipo de la UPAD

www.upadpsicologiadeporte.com

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Artículo publicado en www.frombasket.com

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