Árbitro en fútbol, profesión de riesgo.

A lo largo de los últimos meses, hemos estado condenando, desde este blog, la violencia en fútbol, destacando las agresiones a árbitros, sucedidas en Holanda y Valencia.

Hoy hemos encontrado el artículo del presidente de la Asociación Deporte Sin Insultos y ex-árbitro de fútbol, Ángel Andrés Jiménez Bonillo, en el que hace referencia a estos desgraciados hechos y, como nosotros, reivindica una educación en valores en fútbol.

Desde la UPAD queremos aprovechar para valorar positivamente esta iniciativa y para volver a insistir en la importancia de un cambio radical en el comportamiento colectivo en fútbol.

No hablamos de fútbol por casualidad, si no con toda la intención. El fútbol es el deporte en el que hay más permisividad, por normas tanto explícitas (reglamento) como implícitas (está bien visto) despreciar la figura del árbitro.

En baloncesto, un mal gesto al árbitro se considera falta técnica. En tenis, existen los warnings, advertencias a los jugadores previa expulsión. En deportes como gimnasia, es impensable que el deportista recrimine a los jueces algo en plena competición.

Sin embargo en fútbol, la sanción por protestar está sujeta a la interpretación del árbitro, y la interpretación del árbitro está sujeta a fuertes críticas por parte de jugadores, clubes, público y prensa.

El fútbol es un deporte fundamentalmente mediático. En Europa y España, ha trascendido la categoría de deporte para ir más allá. Es, además, un espectáculo, un negocio que mueve masas. Es el tema de conversación de los lunes en los trabajos y es lo que hace que los informativos sean cancelados. Es, en muchos casos, la única buena noticia que tienen algunas personas en su día. Los árbitros, cabeza de turco del fútbol, son muchas veces responsabilizados de frustrar estas aspiraciones.

El cómo hayamos llegado a esta situación no es tan relevante como el cómo salir de ella. Endurecer el reglamento o la lógica del arbitraje sería visto con muy malos ojos por el mundo del fútbol. Sirva de ejemplo las fuertes críticas que, desde los clubes y los medios de comunicación, está sufriendo la federación de árbitros por maximizar las expulsiones a entrenadores esta temporada (castigando al líder, quien debería predicar con el ejemplo a sus jugadores), lo cual, dicho sea de paso, es comprensible que sea visto como el elefante que entra en la cacharrería.

Es importante que los deportistas sean educados en valores. Que el respeto y la honestidad sean valores más importantes que el resultado. Que si para ganar un partido tuviéramos que engañar al árbitro, prefiramos realmente perder. Que si el árbitro nos expulsa injustamente, lo veamos como un error y no como un ataque.

Sin embargo, todo esto no se consigue con escribir este artículo. La conducta humana es realmente difícil de cambiar. Se requiere de programas de valores diseñados por profesionales con experiencia y formación especializada en psicología del deporte, y así, paso a paso, llevaremos el fútbol, ese monumental pasatiempo nacional, más cerca del deporte.

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Categorías: Psicología deportiva, Psicología y Fútbol | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

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