El derbi de la marmota

Habían pasado 14 años desde la última vez que el Atlético de Madrid ganó a su máximo rival, el Real Madrid, y la ocasión para romper por fin la mala racha era inmejorable. El Madrid venía bajo de moral y físico después de escalabrarse en Champions, y con ocho supuestos titulares (entre ellos Cristiano Ronaldo y Xabi Alonso) en el banquillo, con la mente puesta en la remontada del martes, sin jugarse nada en liga.

Así, un Atleti con sus mejores hombres, con más tiempo para preparar el partido, terceros en liga y finalistas de copa, se encontraba ante un Madrid lleno de suplentes y bajo mínimos pero, por si al aficionado atlético le quedaba alguna duda sobre lo asequible del encuentro, en el minuto 5 consiguió abrir el marcador a través de su mejor jugador, Radamel Falcao.

Llegados a este punto, parecía difícil que el partido se torciera para los rojiblancos, pero el fútbol no es una ciencia exacta y está sujeto a factores poco controlables, como por ejemplo, un gol en propia puerta. Así llegó el primer gol del Madrid, y a partir de aquí, el partido entró en una dinámica lenta y errática que solo perjudicaba al Atleti.

Puede que con casi cualquier otro equipo de la liga y jugando en casa, el atleti habría sido capaz de sobreponerse a esto y de haber dado la cara el resto del partido (recordemos además que el equipo de en frente estaba plagado de suplentes y no se jugaba nada).

Sin embargo, parece que hay algo en la camiseta blanca del Madrid que incapacita a los jugadores colchoneros.

Se podría pensar que el atleti pone demasiada emoción en este partido. Puede pasar cuando un objetivo se nos atraganta. Queremos conseguirlo ya, queremos tener el resultado por fin. Cuando lo vemos tan cerca, nuestras pulsaciones pueden acelerarse más de lo recomendable, nuestras emociones están a flor de piel y afectan a lo que interpretamos y a lo que hacemos, y esto se da con más intensidad cuando más deseamos el  objetivo. Así, es más fácil que se produzcan los errores individuales tan clásicos en el atleti ante el Madrid (sirva de ejemplo el autogol de Juanfran, los dos penaltis de Coutois y Godín el año pasado, el de Hetinga a Drenthe en el último minuto con 1-1, la cesión inexplicable de Perea a Higuaín…).

Esta sobreexcitación emocional se puede ver en la manera en que el equipo y el estadio celebran los goles contra el Madrid, de forma eufórica, desproporcionada, como si hubieran ganado un título. Por su parte, el Madrid va haciendo su partido, centrado en el momento y trabajando según el guion, sin volverse loco si va ganando y sin hundirse si va perdiendo.

De esta forma, el equipo desapareció con el empate. No volvió a tirar a puerta ni a enlazar dos pases seguidos, jugando en el Calderón (que esta temporada es un fortín) y contra un equipo teóricamente inferior. El empate les sacó del partido, si habían preparado alguna estrategia, no la estaban poniendo en práctica. Y es que los nervios afectan a la concentración, estrechando el foco atencional, haciendo más difícil atender a varias cosas a la vez (habilidad especialmente importante en deportes de equipo).

En estas circunstancias, un Madrid al tran tran conseguía dar la vuelta al marcador, lo que parecía el colmo, y lo que pudo hacer que todas estas sensaciones de ansiedad ante la inminente victoria se convirtieran en frustración y desmotivación por el objetivo, al percibirlo como difícilmente alcanzable.

Llegados a este punto, Mourinho metió gente de más galones y calidad para sostener el resultado y que el partido agonizara poco a poco hasta el final.

Tanto la afición como el club del Atlético de Madrid, perciben una importancia en el derbi que realmente no tiene. Si hubiera que hacer algún trabajo en este sentido, sería hacer ver a los jugadores que solo son tres simples puntos más que se juegan y así, tendrían más facilidad para sacar su máximo potencial y hacerle frente por fin al eterno rival, y dejar de revivir una y otro vez el mismo derbi año a año cual película de Bill Murray.

¡Mucha suerte a ambos para la final de copa! ¡Que gane el mejor!

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Categorías: Psicología deportiva, Psicología y Fútbol | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

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