¡Paremos el racismo en el fútbol!

El pasado domingo tuvimos que vivir uno de esos momentos tan vergonzosos en el mundo del deporte. Era el Milán-Roma en San Siro, y un sector de la afición milanista dedicó insultos de índole racista al delantero de raza negra del A.C. Milan Mario Balotelli.

No es la primera vez que el internacional italiano tiene que soportar este tipo de situaciones en los campos de fútbol italianos. Entre los típicos gritos destacan lindezas como sonidos de monos o “no hay negros italianos”.

El partido, que a la postre acabó con empate a cero, tuvo que ser interrumpido durante dos minutos, para pedir por megafonía a los hinchas que cesarán sus cánticos.

El deporte es un contexto idóneo para la transmisión de valores, y más lo es el fútbol, con un alcance mediático prácticamente infinito. Los aficionados y la población general, están expuestos a los mensajes que, a través de los medios de comunicación, bombardean sus televisores, ordenadores, radios y periódicos.

El respeto es uno de los valores que pueden transmitirse en fútbol de alta competición, puesto que nos encontramos en un contexto de máxima pluralidad racial, ideológica y religiosa, además de multitud de situaciones donde varias personas pueden discrepar en algún lance del juego con las pulsaciones a tope, pudiendo optar por el diálogo y el juego limpio o por las tanganas y faltas de respeto.  Así tenemos una oportunidad para apostar por la multiculturalidad, favoreciendo que todos aprendamos de todos, creciendo en nuestra formación como deportistas y como personas. Por ello, la variabilidad individual en un equipo de fútbol, así como en un grupo de personas, debe ser motivo de regocijo y no de lamentos, desprecios o violencia.

Por otra parte, el que un partido tenga que interrumpirse supone una situación novedosa y llamativa para los propios jugadores, lo que puede afectar a su concentración o a su nivel de activación, lo que no solo disminuiría su rendimiento deportivo (al encontrarse “fuera del partido”, pendientes de los gritos o de Ballotelli, excesivamente nerviosos, etc.), si no que puede generar un estrés que, a través de reducir la atención y de elevar el tono muscular, puede provocar lesiones.

Una fuente que nos permite modificar este aspecto de la sociedad es el fútbol base. Es importante que las canteras de fútbol se preocupen por formar en valores a sus jóvenes deportistas, apostando por unos futuros partidos de fútbol donde el respeto, el compañerismo o la humildad se den tan sentados en el fútbol como en otros deportes, y escenas como la de este domingo en San Siro dejen de ser tan desgraciadamente frecuentes en los campos y en las televisiones.

¡Condenemos estas situaciones y aplaudamos las iniciativas anti-racismo con todas nuestras energías!

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Categorías: Psicología y Fútbol | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

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